Tobi el sapito botaba la pelota en la cocina, aunque las pelotas son para fuera. Bote, bote...
¡CRAC! La taza azul de la abuela Búho se cayó de la mesa y se rompió en pedazos.
El corazón de Tobi hizo pum, pum. Nadie lo había visto. Podía esconder los trozos, o decir que había sido el gato.
Pero sentía la barriga pesada, como si se hubiera tragado una piedra.
Tobi fue a buscar a la abuela Búho. —Abuela —dijo con voz bajita—, he botado la pelota dentro y he roto tu taza azul. Lo siento.
La abuela se lo quedó mirando un buen rato.
—Me da pena mi taza —dijo, y le dio un abrazo muy grande—. Pero me alegro de que me hayas dicho la verdad. Has sido muy valiente.
Juntos barrieron los trozos, y la barriga de Tobi volvió a sentirse ligera. Y desde entonces, la pelota se queda fuera.
Lo que aprendió Tobi
Todos cometemos errores. Decir la verdad sobre ellos es de valientes, quita ese peso de la barriga y hace que los demás confíen en ti.
Para hablar
- ¿Cómo se sentía la barriga de Tobi cuando pensaba en esconder los trozos?
- ¿Qué dijo la abuela Búho cuando Tobi dijo la verdad?
- ¿Por qué es valiente decir «he sido yo»?
Pruébalo esta semana
Cada noche, cuéntale a un adulto una cosa verdadera de tu día, aunque sea un error.
foxandpencil.com